Un PRI desconectado

26 de enero de 2018

J. Israel Martínez Macedo

Hay de dos sopas: o el priismo mexiquense no aprende de sus experiencias anteriores o existe una pugna interna entre las cúpulas de la cuál las estructuras y base no tienen idea pero cuya magnitud podría traer consecuencias severas para los tricolores en este proceso electoral de 2018.

Hay extrañeza en muchos municipios donde los grupos de las distintas corrientes priistas parecían ya haber alcanzado acuerdos para las candidaturas cuando se vieron sorprendidos por las listas dadas a conocer la semana pasada previo a los registros en el directivo estatal y en los municipales.

En Ocoyoacac, por ejemplo, los grupos ya estaban incluso empezando a planear la operación de la precampaña cuando descubrieron que el actor Eduardo Capetillo aparecía, de la noche a la mañana, como el abanderado tricolor; nadie lo vio en los cursos sobre militancia partidista y documentos básicos o supo que hubiera presentado la carta de intención en tiempo y forma (requisitos para ser aspirante a la candidatura) y aún así fue el seleccionado .

Evidentemente que los grupos, molestos por una imposición de estas características, están pidiendo que el CDE recapacite en la decisión y respete los acuerdos que los actores municipales ya habían alcanzado, muy posiblemente habrá un acercamiento, los directivos estatales se acercarán conforme a la formas para hacerles ver que Capetillo es la mejor opción para ganar, los priistas locales acatarán la imposición pero no lo apoyarán en la contienda.

Así pasó hace tres años en Huixquilucan donde los grupos priistas locales estuvieron trabajando varios meses para lograr una candidatura de unidad (que en esos años por aquella zona era algo muy complicado); llegó el momento de la decisión pero la imposición de Fernando Maldonado terminó por echar abajo las alianzas y el apoyo al candidato jamás llegó, el panista Enrique Vargas ganó la elección a presidente municipal y aunque la de diputados locales fue para el PRI quedó claro el descontento de los grupos locales.

Esa misma situación se está repitiendo en varios municipios donde los actores ya habían alcanzado acuerdos pero imposiciones de candidatos ponen en riesgo toda la elección para el tricolor en la entidad.

La justificación es que se están buscando los cuadros que garantizarán mejores resultados en el proceso electoral de 2018, en los pasillos se comenta que se trata de un reacomodo de fuerzas derivado de la elección de 2017 pero hay quienes afirman que en realidad hay un conflicto interno cumular y que las candidaturas son resultado de esos conflictos.

Como sea que esté ocurriendo, hay desconcierto en las bases priistas que, por primera vez en muchos años, no encuentran una linea clara sobre hacia dónde se dirige el partido en el proceso electoral, la cúpula parece estar viendo un escenario muy distinto al que vive la base y esta desconexión podría acarrearle un duro revés a los tricolores.