Callar y seguir apoyando

25 de enero de 2018

J. Israel Martínez Macedo

Hasta en el pejismo hay niveles y hoy más que nunca se puede observar, las más recientes adiciones a Morena de expanistas, expriistas, experredistas, exnuevaliancistas y hasta familiares directos de Elba Esther Gordillo ha generado cierto descontento en algunos de los seguidores de Andres Manuel López Obrador quien bajo la bandera de la pluralidad le ha dado refugio a cuanto tránsfuga lo ha solicitado.

La hasta ahora inamovible tendencia de las encuestas que coloca a López Obrador con una sólida ventaja a menos de medio año de la jornada electoral ha ocasionado que muchos militantes de otros partidos a quienes sus dirigencias no han considerado para ocupar candidaturas o incluso puestos plurinominales ha desatado esta desbandada de oportunistas hacia las filas de Morena.

El descontento en el partido del tabasqueño el malestar no se ha dejado esperar y es que, con justa razón, muchos militantes que se la rifaron con él desde el principio, hoy se ven desplazados con una facilidad insultante, argumentando unas encuestas que nadie ha visto ni conoce su metodología, levantamientos que se hacen de la noche a la mañana y que de un día a otro validan “mágicamente” la decisión de la cúpula morenista.

Ahora resulta ser que el trabajo de años no es tan importante como ser popular, que la fidelidad al partido se paga con un “pues no ganaste la encuesta” y que además se hace la exigencia de morder el polvo, cerrar la boca y trabajar, ahora, para un tránsfuga cuyo único mérito es haberse cambiado la camiseta.

La apuesta de Andrés Manuel y su equipo es que el enojo, el coraje que le tiene la gente al PRI y al gobierno de Enrique Peña Nieto, sean suficiente combustible emocional para ganar (ahora sí) la Presidencia de la República pero el modo de hacerlo está decepcionando a más de uno quienes consideran que la forma de actuar del tabasqueño y su gente solo mantiene las mismas viejas prácticas de la política nacional.

La más reciente adquisición de Morena, el apoyo del nieto y yerno de la exlíder del sindicato magisterial Elva Esther Gordillo, René Fujiwara Montelongo y Fernando González Sánchez, respectivamente, ha causado controversia a pesar de las declaraciones del de Macuspana en el sentido de que no hay que hacerse bolas y que todo es un tema de pluralidad porque en Morena caben todos.

Pareciera que el pragmatismo lopezobradorista de ir por los votos que sean sin importar de donde provengan podría terminar por generar el efecto contrario y ocasionar la pérdida de apoyo de sus seguidores, de los que estuvieron ahí cuando nadie estuvo, de los que se cooperaron para mantenerle su estilo de vida cuando quedó fuera del sistema, de quienes le han defendido a capa y espada de sus críticos y detractores y quienes hoy, en el momento de la retribución, han recibido una patada en el trasero y una nueva orden: callar y seguir apoyando.

Después de tantas críticas, de tantos insultos, de tantas descalificaciones, Andres Manuel y Morena han caído en ser aquello que más odiaban y decían combatir, aunque existe la posibilidad de que, quizás, jamás dejaron de ser lo que siempre han sido.