Juegos en Economía Política


Mentiras que lastiman

12 de enero de 2018

Román Acosta Rodríguez

En México tenemos un sistema de coordinación fiscal bajo el cual los estados le ceden la facultad de cobrar ciertos impuestos al gobierno federal. Esto quiere decir, en la práctica, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es la encargada de recolectar los impuestos, principalmente sobre el valor agregado y la renta, además, a cambio de esta facultad exclusiva, hace a los estados partícipes de una parte de este tributo.

Por este motivo, cada año la SHCP publica un calendario donde se estiman los montos mensuales que los estados recibirán por participar en este convenio de coordinación fiscal. Esto con el objetivo de que los estados puedan realizar sus presupuestos de egresos y en general planear ordenadamente su programa de gasto año con año.

Es importante notar que estas participaciones han sido otorgadas puntualmente durante décadas por la SHCP mediante la Tesorería de la Federación. La solidez de este sistema y la confianza del mercado en el mismo es tal que los estados han sido capaces de colocar deuda por tan sólo unos cuantos puntos porcentuales por encima de la tasa de referencia poniendo como garantía sus participaciones federales.

En otras palabras, los bancos y demás acreedores de los gobiernos locales están tan seguros de que Hacienda va a depositar las participaciones en tiempo y forma que están dispuestos a prestar contra participaciones a un costo muy cercano al que enfrenta el gobierno federal.

Las recientes declaraciones del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, pusieron en entredicho el desempeño de la SCHP con respecto a este pacto de coordinación fiscal. En posteriores declaraciones el gobernador reculó y puntualizó que él no se refería al pago de participaciones, pero el daño ya estaba hecho; diversos medios retomaron la nota con la sugerencia, implícita o explícita, de que la SHCP estaba bloqueando los recursos de Chihuahua con fines políticos.

Lo anterior es gravísimo no solo por la falsedad del postulado, si no porque atenta contra una de las instituciones más valiosas y prestigiosas con las que contamos en el país. Construir estas instituciones no ha sido fácil y evidentemente no tenemos tantas de este nivel como para darnos el lujo de denostarlas con acusaciones falaces.

El problema evidentemente emana del hecho de que uno de los actuales precandidatos para la Presidencia tuvo un paso importante por la SHCP, por lo que naturalmente los grupos que se le oponen encuentran atractivo atacar a esta institución con la esperanza de que algo le salpique al precandidato.

El gobernador de Chihuahua fue uno de los legisladores que más he admirado desde que tengo conciencia política, es un ejemplo de valor y responsabilidad, así como de caballerosidad y tolerancia (si no me creen busquen en YouTube los intercambios con Fernández Noroña cuando coincidieron en la Cámara de Diputados: se necesita ser de otra especie para tener la paciencia de dialogar con Noroña). Sin embargo, el gobernador no deja de ser un político y como tal está haciendo su luchita por apoyar el proyecto de Anaya, lastimosamente a costa de hacer francamente el ridículo con acusaciones y señalamientos completamente fuera de lugar.

El mejor interés del pueblo de Chihuahua está en trabajar en equipo con la Federación para resolver los temas fiscales. Debido al pacto de coordinación, ambas partes están involucradas en esto y escalar un conflicto de esta naturaleza solo va en detrimento del pueblo chihuahuense. De facto, lo que el gobernador está haciendo es poner en riesgo la estabilidad financiera de su estado y de su pueblo a cambio de un par de titulares que pretenden atacar la reputación de Meade y de Hacienda. Esperemos que pronto el gobernador regrese a ser el servidor público responsable y sesudo que conocemos desde hace años.

Sonograma


De Coachella, el no me gusta y el hombre que se volvió estrella (más…)

log in

reset password

Back to
log in
Síguenos