Autoridades ya investigan los casos donde se realizan transferencias de hasta un millón de pesos, por parte de delincuentes.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ) detectó un nuevo modus operandi para atracar cuentahabientes y es que ahora los delincuentes exigen una transferencia bancaria que se puede hacer en minutos a través del teléfono celular.

Algunos de los casos denunciados, que se registraron, se ubicaron en las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Benito Juárez.

Las víctimas en su mayoría, son gerentes y propietarios de comercios quienes operan las finanzas a través de sus teléfonos celulares.

De acuerdo con la Procuraduría, aún se investiga cómo es qué los delincuentes conocen a sus víctimas, para que una vez ubicados, los aborden, los amagen con armas y les exijan hacer transferencias a distintas cuentas.

A pesar que se trata de un atraco, las autoridades no clasifican esta nueva modalidad cómo robo, pues todavía no se determina si criminalmente se trata de una estafa o abuso de confianza, ya que las carpetas con esa nueva modalidad fueron iniciadas por privación ilegal de la libertad, lesiones y amenazas.

Sumado a ello, se indicó que la procuraduría, trabaja de la mano con las instituciones crediticias para rastrear el efectivo y las cuentas a las que se derivaron los depósitos.

El robo más grande ocurrió la semana pasada, cuando al gerente de una empresa de transporte le pidieron transferir un millón de pesos.

El atraco, de acuerdo con la víctima, duró cinco minutos y, hasta el momento, no se ha podido rastrear el efectivo, mientras que el robo más reciente fue el miércoles, cuando delincuentes plagiaron al gerente de una cadena trasnacional de hamburguesas.

Por más de media hora lo pasearon por calles de la alcaldía Gustavo A. Madero y mientras era intimidado, lo obligaron a desbloquear su teléfono celular y desde ahí cometieron un robo aún no cuantificado.

De acuerdo con especialistas en el Nuevo Sistema de Justicia Penal, esta modalidad puede ser la nueva tendencia, ya que no hay leyes que protejan a las víctimas de los robos cibernéticos.

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Por: Sarai Palma.

Con información de: El Universal.