El presidente electo asistió a la guardia de honor en el Monte de las Cruces en Ocoyoacac

Es sábado 15 de septiembre del 2018. Cuándo el reloj marca las 11:30 de la mañana el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador arriba al Monte de las Cruces, en el municipio de Ocoyoacac.
En el lugar yacen tres coronas florales una para cada héroe de la independencia; Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Mariano Jiménez. Con la leyenda “Gobierno de la República, cuarta transformación”, las mismas adornan la zona acordonada donde el gobernador mexiquense Alfredo del Mazo, ya espera al presidente electo.
La zona rodeada por el clima verde de La Marquesa se tiñe de color guinda con la presencia de políticos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ahí están los alcaldes electos de Toluca y Metepec, Juan Rodolfo Sánchez y Gabriela Gamboa; los senadores Delfina Gómez e Higinio Martínez; los legisladores locales Maurilio Hernández y Azucena Cisneros, presidente de la Junta de Coordinación Política y presidenta de la mesa directiva de la LX Legislatura, así como Horacio Duarte, diputado federal.
Al hacer la presentación del presidium los aplausos se van con Delfina Gómez, Beatriz Gutiérrez Müller y Andrés Manuel López Obrador. El gobernador mexiquense pasa prácticamente desapercibido entre los presentes que a coro gritan: presidente! presidente! Es un honor estar con Obrador!.
Ninguno de los dos mandatarios hace uso de la palabra. Quienes toman el micrófono son la senadora electa y ex candidata a la gubernatura, Delfina Gómez y Beatriz Gutiérrez, esposa del tabasqueño.
La texcocana afirma que la cuarta transformación no depende de una, dos o tres personas, sino de toda la población en general. Gutiérrez Müller refiere un discurso del poeta Carlos Pellicer, en el cuál llama a la gente a ser libre y a no ser esclavos.
La batalla del Monte de las Cruces se llevó a cabo el 30 de octubre de 1810, entre las fuerzas del Ejército Insurgente, y las fuerzas leales a la Corona española. Los insurgentes ganaron la batalla.
208 años después se peleó otra batalla. Esta vez en las urnas. Sabedor y consiente de ello, el oriundo de Macuspana enfundado en un traje gris sonríe a su alrededor, se acerca a la gente que lo saluda. En el Estado de México ganó Morena y así se deja ver con las muestras de afecto en su primer visita de manera formal a territorio mexiquense como presidente electo.
Cerca del medio día los medios buscan a AMLO, piden una declaración o pronunciamiento a una decena de temas. A lo lejos, del otro lado del estrado se ubican Alfredo del Mazo y el primero al mando en su gabinete, Alejandro Ozuna. Ambos esperan más de 40 minutos a que el nuevo presidente termine las entrevistas.
Los vecinos del lugar llevan pancartas que piden al tabasqueño atienda las irregularidades del Tren Interurbano; más de una vez es interrumpido al grito de “Aquí se está cometiendo un ecocidio”. Él asiente con la cabeza y asegura que atenderá el tema.
En el recorrido que hace para llegar a su camioneta es alcanzado por habitantes de lugar. Le piden fotos por aquí y fotos por allá, accede a todas. En el camino coincide con el gobernador, este último lo espera paciente a sabiendas de que la popularidad y los reflectores cambiaron de personaje.

Por Karina Villanueva