A letra suelta

A letra suelta: Coloreamos mandalas mientras nos azotan con “El príncipe” de Maquiavelo.

A letra suelta. Entre el sargazo que parece nublar no solo el caribe mexicano, sino también las decisiones del actual mandatario mexicano quien parece llenarse de nuevos asuntos sin resolver, sumado a los problemas que por años siguen acrecentándose, los mexicanos vivimos en un periodo de desconcierto y al borde del precipicio.

Como si fuera el episodio de una serie de streaming, la ficción parece llevarnos a un conflicto diario, uno de incertidumbre, en el que nos enfrentamos a una batalla cada vez más dura, desarmados y sin escudo. Se nos prepara para una realidad de un libro de mandalas, pero se nos arroja a una exploración por “El príncipe”, de Nicolás Maquiavelo, donde para nuestros líderes, “el fin justifica los medios”; el poder es la meta de los gobernantes, los ciudadanos somos las simples piezas a mover, las cuales no importa sacrificar.

Entre los nuevos proyectos inciertos que nos acribillan con recortes presupuestales a temas que, los ciudadanos, creemos son de relevancia, pero de insignificancia para el gobierno, como la salud y la seguridad. Andamos en tierra oscura y sin vela en mano.

En trama constante habitamos, cada día una noticia nos mueve el piso y el desequilibrio llega con la frase que se ha vuelto de miedo en el futuro mexicano “yo tengo otros datos”, pues mientras las cifras reales o verosímiles se exponen, el socavón crece y las decisiones improvisadas son el pan de cada día.

México en los últimos meses ha caminado por un cambio en el que se ha asumido un triunfo de la democracia, aunque pocos se atreverían a asegurar que se ha consolidado, pues, aunque los cambios en el poder son evidentes, también lo es la exclusión de las antiguas “fuerzas en el poder”, pareciendo hemos caído en una conclusión a voces en la que la cuarta transformación es la evolución de una antigua fuerza, sí con “pluralismo moderado-excluyente”. La fuerza es la fuerza, la minoría es la minoría, ¿existe la democracia?

Mientras la incógnita con los problemas que se temen severos llega, el hartazgo se vuelve evidente, la inseguridad parece gobernar y la inconsistencia en los datos permanece, la ciudadanía anda a oscuras, pues el golpe del día cayó, la autoridad detona en la seguridad y la salud ciudadana, también en la comunicación. ¿Estamos preparados para el próximo capitulo?

Pepe Abadiano